Existen diferentes tipos de ortodoncia, que los especialistas clasifican según el aparato utilizado y según el objetivo del tratamiento. Conocer esta distinción te ayudará a entender las opciones disponibles y por qué tu ortodoncista te recomienda una u otra en función de tu diagnóstico.
En Experdent llevamos más de 15 años dedicados a la ortodoncia en Madrid y hemos trabajado con varias de estas técnicas, así que conocemos bien las dudas que plantean muchos pacientes. En esta guía te explicamos las ventajas y limitaciones de cada opción para que conozcas todas las alternativas antes de la consulta.
Lo más importante sobre los tipos de ortodoncia:
- Según el aparato: brackets metálicos, brackets estéticos de cerámica o zafiro, brackets autoligables, ortodoncia lingual, alineadores transparentes y aparatos removibles o de ortopedia funcional.
- Según el objetivo: ortodoncia preventiva, interceptiva y correctiva.
- Ambos criterios se combinan en cada tratamiento, ya que en todo caso tiene un objetivo y un aparato asociado.
- La elección parte del diagnóstico, que determina las alternativas compatibles con tus necesidades y tus hábitos.
¿Cuántos tipos de ortodoncia existen?
El número de tipos de ortodoncia depende del criterio de clasificación. En esta guía distinguimos 6 opciones según el aparato y 3 según el objetivo del tratamiento, aunque algunas categorías se solapan. Por ejemplo, un bracket autoligable también puede ser metálico o cerámico.
La primera clasificación describe el dispositivo empleado, y la segunda explica qué pretende prevenir o corregir el ortodoncista y en qué momento interviene. Ambos criterios se combinan en la práctica clínica, de modo que un mismo aparato funciona en tratamientos con distintos objetivos.
Tipos de ortodoncia según el aparato
Los aparatos de ortodoncia se dividen en fijos y removibles, según si el paciente puede quitárselos. Esta diferencia influye en la higiene diaria y en los cuidados, aunque la elección depende del problema que haya que corregir.
Aparatos fijos
Permanecen sujetos a los dientes durante todo el tratamiento y el ortodoncista los ajusta en consulta. Los brackets abordan la mayoría de los problemas de alineación y mordida, pero requieren una limpieza minuciosa alrededor del aparato, y conviene evitar los alimentos duros o pegajosos que dañan sus componentes [1].
Brackets metálicos
Los brackets metálicos se conectan mediante un arco que transmite la fuerza a los dientes.
Consisten en pequeñas piezas de acero inoxidable que se adhieren a cada diente con una resina y se unen mediante un arco que los desplaza [1]. Son el tipo de aparato más habitual y ofrecen una opción versátil ante distintos problemas de alineación. No obstante, su visibilidad supone un inconveniente cuando la estética pesa mucho en la elección.
Incluyen unas pequeñas gomas de colores que sujetan el arco a cada bracket, y conviene saber que tienden a mancharse entre una revisión y la siguiente.
Brackets estéticos de cerámica o zafiro
Los brackets cerámicos tienen un acabado próximo al color del esmalte que reduce su visibilidad.
Sus tonos próximos al esmalte o sus acabados transparentes los hacen menos visibles y, en cuanto a eficacia, desplazan los dientes igual de bien que los metálicos. Por eso encajan con quienes prefieren un aparato fijo más estético sin renunciar a los resultados.
Aun así, el especialista a veces los descarta en la arcada inferior cuando la mordida es profunda, ya que la dureza del material tiende a desgastar los dientes opuestos [2].
Brackets autoligables
Cada bracket incorpora un cierre que sujeta el arco sin necesidad de gomas.
Incorporan un cierre que sujeta el arco sin las ligaduras elásticas, lo que agiliza el cambio de arco en consulta. Además, al prescindir de las gomas, evitan las manchas que estas acumulan entre revisiones.
Sin embargo, la evidencia disponible sigue sin demostrar que el autoligado mejore el resultado final frente a los brackets convencionales, así que conviene valorarlos por sus ventajas prácticas más que por la promesa de un resultado superior.
Ortodoncia lingual
Vista interior de la arcada, con los brackets colocados en la cara interna de los dientes.
Coloca los brackets en la cara interna de los dientes, de modo que quedan ocultos a la vista y atraen sobre todo a quienes priorizan la discreción.
Como contrapartida, dificulta la limpieza y, al principio, provoca en algunos pacientes molestias en la lengua y cierta dificultad al hablar. A ello se suma un coste que supera con claridad el de otras opciones de ortodoncia fija.
Aparatos removibles
El paciente se los puede quitar fácilmente siguiendo las indicaciones del profesional. Esa posibilidad facilita la limpieza, pero exige cumplir las horas de uso prescritas, que varían en función del dispositivo y tratamiento.
Alineadores transparentes
Las férulas transparentes se ajustan a la forma de los dientes y se retiran durante las comidas y la higiene.
También conocida como ortodoncia invisible, son férulas que desplazan los dientes mediante una secuencia planificada, y te las quitas al comer, al cepillarte o ante algún compromiso puntual. Ofrecen una opción discreta, pese a que su indicación depende de cada caso y la confirma el diagnóstico.
Su eficacia exige constancia, ya que hay que llevarlas al menos 22 horas al día y en el orden correcto. Además, conviene tener los dientes bien limpios antes de volver a colocártelas y evitar las bebidas azucaradas o ácidas mientras las llevas puestas.
Otros aparatos removibles
El Twin Block consta de dos piezas removibles que encajan entre sí durante su uso.
Incluyen las placas que el paciente se quita para limpiarlas y los aparatos funcionales, que corrigen las mordidas de clase II, es decir, aquellas en las que los dientes superiores quedan por delante de los inferiores. Estos últimos existen tanto en versión fija como removible.
Entre los removibles destaca el Twin Block, formado por dos piezas, una superior y otra inferior, que encajan entre sí y adelantan la mandíbula. Da mejores resultados durante el estirón de la adolescencia y exige llevarlo a tiempo completo o casi completo durante una fase activa de entre 9 y 12 meses.
Su eficacia depende de la respuesta de cada niño y, con frecuencia, el tratamiento continúa después con brackets que terminan de alinear los dientes [3].
Comparativa completa de los tipos de ortodoncia
La siguiente tabla reúne los seis tipos de ortodoncia según el aparato con criterios que ayudan a entender sus diferencias. Conviene leerla como una orientación general, puesto que el coste final y la indicación de cada uno dependen del tipo de maloclusión, de su complejidad y de la duración del tratamiento.
| Tipo | Categoría | Ventajas | Limitaciones | Casos indicados |
| Brackets metálicos | Fijo | Versátiles ante la mayoría de los problemas de alineación. | Visibles; las gomas se manchan entre revisiones. | La mayoría de los casos, sobre todo en niños. |
| Brackets estéticos | Fijo | Discretos y con la misma eficacia que los metálicos. | A veces se desaconsejan en la arcada inferior con mordida profunda. | Pacientes que prefieren un aparato fijo menos visible. |
| Brackets autoligables | Fijo | Cambio de arco más ágil y menos manchas al prescindir de las gomas. | Sin ventaja demostrada en el resultado final. | Los mismos que los brackets convencionales. |
| Ortodoncia lingual | Fijo | Ocultos a la vista. | Limpieza más difícil, molestias iniciales en la lengua y el habla, y coste más elevado. | Quienes priorizan la discreción. |
| Alineadores transparentes | Removible | Discretos, y se retiran para comer y cepillarse. | Al menos 22 horas de uso diario y en el orden correcto. | Según cada caso, tras el diagnóstico. |
| Twin Block y otros removibles | Removible | Se retiran para limpiarlos y aprovechan el crecimiento. | Uso casi a tiempo completo y respuesta variable según el niño. | Mordidas de clase II en pacientes en crecimiento. |
Con esta comparativa cerramos el repaso de los aparatos de ortodoncia. Sin embargo, los especialistas también clasifican los tratamientos en función de su objetivo y el momento en que comienzan, un segundo criterio que completa el anterior y que vemos a continuación.
Ortodoncia según el objetivo del tratamiento
Como hemos mencionado, los tipos de ortodoncia también se pueden dividir en función de la etapa en la que interviene y el problema que aborda. La edad pesa mucho en esta clasificación, porque los maxilares y los huesos de la cara responden mejor mientras siguen en desarrollo.
Preventiva
La ortodoncia preventiva actúa antes de que aparezca una maloclusión, es decir, una mala posición de los dientes o un encaje incorrecto entre los de arriba y los de abajo al cerrar la boca. Con ese fin, el especialista controla el cambio de los dientes de leche por los definitivos y los hábitos del niño que influyen en su desarrollo.
Por eso conviene una primera revisión con el ortodoncista a los 7 años, cuando el niño todavía conserva dientes de leche junto a los definitivos y se pueden detectar a tiempo problemas como los dientes amontonados o los que no terminan de salir [5].
Interceptiva
La ortodoncia interceptiva interviene cuando la maloclusión empieza a manifestarse y busca frenar su evolución mientras el maxilar crece. En esta fase entran en juego los expansores del paladar, los brackets parciales y los aparatos de ortopedia funcional, que corrigen alteraciones como la mordida cruzada.
Correctiva
La ortodoncia correctiva trata la maloclusión cuando ya está instaurada y, por lo general, comienza una vez que han salido todos los dientes definitivos, tanto en adolescentes como en adultos.
De hecho, empezar en la edad adulta ofrece buenos resultados, pues los brackets funcionan igual de bien, aunque la corrección tarde algo más en completarse.
¿Cómo saber qué tratamiento necesitas?
El estudio ortodóncico determina qué opciones son viables en tu caso, y después tú eliges entre las alternativas que el especialista te presenta.
Durante la primera consulta, el ortodoncista examina los dientes y los maxilares, toma radiografías y fotografías y obtiene moldes o escaneados digitales antes de explicarte las alternativas, la duración estimada y el coste.
Con esa información valora tres aspectos clínicos:
- El problema que hay que corregir. El especialista valora la gravedad del caso y si el origen está en los propios dientes o en los huesos de los maxilares. De esa valoración depende el aparato más adecuado. Los alineadores dan buenos resultados sobre todo en casos leves o moderados, mientras que los brackets abarcan un abanico más amplio.
- La salud bucodental. Antes de colocar cualquier aparato, la boca tiene que estar sana. Si hay caries u otro problema dental activo, el dentista lo trata primero, ya que a partir de una boca sana mejora la eficacia y la comodidad del tratamiento.
- El crecimiento pendiente. En niños y adolescentes, los huesos de la cara siguen en desarrollo, y el ortodoncista aprovecha esa etapa con aparatos de ortopedia funcional como el Twin Block. Estos dispositivos logran su mejor resultado durante el estirón de la adolescencia, así que el momento de empezar también forma parte de la decisión [4].
Después entran en juego tus preferencias. La estética pesa mucho en adultos con una vida laboral activa, pero además importa tu capacidad para cumplir los cuidados. Por ejemplo, un alineador que no llevas 22 horas al día pierde eficacia y unos brackets mal cepillados favorecen la acumulación de placa y la gingivitis [6].
En nuestra clínica dental en Madrid realizamos una valoración y un diagnóstico gratuitos con fotografías, radiografías y escaneado 3D, y te entregamos un plan de tratamiento sin compromiso.
Preguntas frecuentes sobre tipos de ortodoncia
¿Cuál es la ortodoncia más rápida?
Los brackets, en sus distintas versiones, tienden a mover los dientes con más rapidez que los alineadores. Aun así, la duración depende sobre todo de la complejidad del caso, y la mayoría de los tratamientos con brackets se prolonga entre 12 y 24 meses.
¿Cuál es el tipo de ortodoncia más barato?
Por lo general, los brackets metálicos son la opción más económica. Aun así, el importe final depende también de la complejidad y de la duración del tratamiento, de ahí la importancia de contar con un presupuesto cerrado tras el estudio.
¿Qué ocurre al terminar la ortodoncia?
Al retirar el aparato, empieza la fase de retención, en la que llevas un retenedor que mantiene los dientes en su nueva posición.
Al principio lo llevarás día y noche y, más adelante, solo por la noche durante mucho tiempo, pues sin él los dientes tienden a volver a su posición inicial [4]. Existen retenedores fijos y removibles, y el ortodoncista elige el más adecuado para ti.
Si buscas un dentista en Méndez Álvaro, pide cita en Experdent. En consulta, evaluamos tu caso y te explicamos las opciones de ortodoncia adecuadas a tu diagnóstico, con un presupuesto personalizado para que sepas qué incluye el tratamiento antes de decidir.
Referencias:
[1] American Association of Orthodontists. (2019, 30 de enero). Aligners vs. braces: A comparison. https://aaoinfo.org/whats-trending/braces-vs-clear-aligners/
[2] British Orthodontic Society. (s. f.-a). Conventional fixed braces. https://bos.org.uk/conventional/
[3] British Orthodontic Society. (s. f.-b). Functional appliances. https://bos.org.uk/functional-appliances/
[4] Oral Health Foundation. (2026, 17 de abril). Orthodontic treatment (braces). https://www.dentalhealth.org/orthodontic-treatment
[5] American Association of Orthodontists. (s. f.). How do braces work? https://aaoinfo.org/treatments/braces/
[6] Cleveland Clinic. (2023, 13 de enero). Teeth braces. Medical Treatments. Health Library. https://my.clevelandclinic.org/health/treatments/24601-teeth-braces
La Dra. Lorena Hdez. Garay (Número de colegiado: 28007627) tiene más de 20 años de experiencia y su carrera se ha especializado en la búsqueda de los tratamientos sin dolor, centrados en el paciente y mínimamente invasivos. Además, destaca su compromiso con la calidad frente a otros modelos de Clínicas Dentales y la divulgación sanitaria.





